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10/8/09

En su inmensa mayoría los europeos tienen en cuenta las repercusiones en el medio ambiente de los productos que compran

Cuatro de cada cinco europeos declaran que tienen en cuenta las repercusiones en el medio ambiente de los productos que compran, según revela una encuesta del Eurobarómetro publicada hoy. La consideración de los efectos en el medio ambiente más alta se registra en Grecia, donde más de 9 de 10 personas encuestadas han declarado que el impacto de un producto en el medio ambiente pesa de forma importante en sus decisiones de compra. En la misma encuesta, los europeos se han mostrado divididos a partes iguales acerca de las afirmaciones de los productores sobre el comportamiento ambiental de sus productos, mientras que casi la mitad opina que una combinación de impuestos mayores sobre los productos perjudiciales para el medio ambiente y de menores impuestos sobre los productos respetuosos con el medio ambiente promovería mejor estos últimos. También ha recibido un fuerte respaldo el etiquetado obligatorio de la huella de carbono y que los comerciantes minoristas fomenten los productos respetuosos con el medio ambiente.

Stavros Dimas, Comisario de Medio Ambiente, ha declarado lo siguiente : «La batalla contra el cambio climático debe lucharse en todos los frentes, con la contribución de todos. No es algo que solo incumba a las empresas y a los gobiernos; los consumidores también tienen algo que aportar. Al comprar productos respetuosos con el medio ambiente y el clima, cada cliente manda una señal correcta a los productores, que responden a su vez fabricando más productos respetuosos con el medio ambiente».»

Importancia del impacto de los productos en el medio ambiente

En la encuesta del Eurobarómetro publicada hoy sobre la actitud de los europeos frente al consumo y la producción sostenibles, la inmensa mayoría (83 %) ha declarado que las repercusiones de un producto en el medio ambiente pesa de forma importante en sus decisiones de compra. Con un 92 % de respuestas afirmativas, los griegos son los que con mayor probabilidad consideran las consecuencias para el medio ambiente de los productos que compran, mientras que los checos son los que menos lo hacen (62 %).

División de opiniones sobre las afirmaciones de las empresas relativas al comportamiento ambiental

Los europeos encuestados se dividen a partes iguales entre los que creen en las afirmaciones de los productores sobre el comportamiento ambiental de sus productos (49 %) y los que no creen en ellas (48 %). Los holandeses son los que tienen más posibilidades de dar crédito a esas afirmaciones (78 %), mientras que los búlgaros son los que menos crédito les dan (26 %).

Impuestos más altos sobre los productos perjudiciales para el medio ambiente e impuestos más bajos sobre los productos respetuosos con el medio ambiente

Aproximadamente un 46 % de los ciudadanos de la UE también cree que la mejor manera de promover los productos respetuosos con el medio ambiente sería aumentar los impuestos sobre los productos perjudiciales para el medio ambiente y disminuir los impuestos sobre productos que sí lo respetan. Los británicos son los más partidarios de este sistema de doble imposición, mientras que los malteses lo son mucho menos (28 %) y preferirían en su lugar la mera reducción de los impuestos sobre los productos respetuosos con el medio ambiente.
El importante papel de los comerciantes minoristas a la hora de promover los productos respetuosos con el medio ambiente

Los encuestados se han declarado decididamente partidarios de que los comerciantes minoristas promuevan los productos respetuosos con el medio ambiente. Aproximadamente la mitad de los ciudadanos de la UE (49 %) cree que deberían aumentar la visibilidad de tales productos en sus estantes o tener una sección ecológica en sus tiendas. Un tercio (31 %) ha declarado que la mejor manera de que los minoristas promuevan los productos ecológicos es proporcionando mejor información a los consumidores.
Fuerte respaldo al etiquetado de la huella de carbono

A pesar de que menos de la mitad de los europeos declara que las etiquetas ecológicas desempeñan un papel importante en sus decisiones de compra y únicamente 1 de cada 10 afirma que la cantidad total de emisiones de gases de efecto invernadero creadas por un producto debe figurar en etiquetas ecológicas, el 72 % de los ciudadanos de la UE declara que una etiqueta que indique la huella de carbono de un producto debería ser obligatoria en el futuro. Las opiniones sobre el asunto difieren mucho entre los Estados miembros, siendo los checos lo menos favorables a este etiquetado (47 %) y los griegos los que apoyan decididamente la idea con un 90 % a favor.

La etiqueta de la huella de carbono indicaría la cantidad total de gases de efecto invernadero, incluido el dióxido de carbono, emitida durante la vida útil de producto, desde su producción hasta su eliminación. Este sistema no existe actualmente en Europa, pero en el Consejo de Ministros de Medio Ambiente celebrado en diciembre de 2008, los ministros instaron a la Comisión a estudiar la introducción del etiquetado de la huella de carbono.

Más información Páginas de Internet sobre el consumo y producción sostenibles : http://ec.europa.eu/environment/eussd/escp_en.htm

23/4/08

H2Origin, el vehículo con pila de combustible de PSA Peugeot Citroën e Intelligent Energy

Fruto de la colaboración durante tres años entre el Grupo PSA Peugeot Citroën y la empresa Intelligent Energy, el grupo francés ha presentado su proyecto de investigación común H2Origin, un vehículo de pila de combustible con cero emisiones contaminantes.

El Peugeot Partner H2Origin está motorizado por una cadena de tracción eléctrica alimentada por una pila de combustible PEMFC (Proton Exchange Membrane Fuel Cell) de nueva generación.

La principal virtud de esta pila de combustible de 10 kWe a otros de similares características, es la autonomía de 300 kilómetros que ha obtenido el vehículo (es decir, el triple de un vehículo eléctrico clásico con baterías), una cifra que si bien todavía no puede competir con los actuales modelos gasolina y diésel, es lo bastante elevada como para afrontar viajes de recorrido medio. Otras ventajas que presenta es lo compacto del sistema, lo que le permitirá situarlo en modelos de tamaño medio, así como la capacidad de arrancar en ambientes de hasta -20ºC de temperatura. Las bombonas de hidrógeno se embarcan en un compartimiento de corredera que se sitúa bajo la plataforma de carga posterior del vehículo. Este sistema de rack intercambiable rápidamente constituye una alternativa práctica al llenado en una estación de servicio tradicional, aportando así una respuesta concreta a un obstáculo esencial al desarrollo de este tipo de vehículo.

Con este demostrador H2Origin, PSA Peugeot Citroën está en buena posición para proponer, si las condiciones de mercado y de situación energética llegan a reunirse, una oferta de vehículos ZEV (Zero Emission Vehicles) dotados con esta tecnología.

6/4/08

Biocarburantes: Alemania renuncia a implantar el combustible E10

Prueba no superada para el ministro de medio ambiente alemán, Sigmar Gabriel. Hoy ha comunicado oficialmente que no saldrá adelante la ley que obliga a mezclar la gasolina normal con un 10% de bioetanol, manteniendo el 5% actual.

En su propias palabras, “desde las políticas medioambientales no queremos ser los responables de obligar a un par de millones de conductores que llevan coches viejos porque no ganan tanto dinero, a aumentar sus gastos obligándoles a repostar gasolina Super Plus” (15 céntimos por litro más cara, pero no afectada por la ahora desestimada norma).

La balanza ha caído de este lado gracias al peso de los vehículos de importación. Las estimaciones finales calculan en 3 millones de coches importados que no están preparados para consumir el nuevo combustible.

Gabriel se había comprometido a retirar la propuesta de aumentar el porcentaje de etanol hasta el 10% si el número de coches que no pudieran consumirlo superaba el millón.

Entre los coches de producción alemana, el número de coches afectados no llegaba a los 200.000.

Un duro golpe para la industria local de agrocombustibles, que desde hace unos meses cuenta con varias plantas de producción de bioetanol paralizadas por la falta de rentabilidad del negocio.

Una decisión sorprendente, pues al final ha prevalecido el interés de un gran número de afectados sobre los intereses económicos de unos pocos. Que un político cumpla su palabra es algo que no se ve todos los días.

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1/10/07

Bioliq,una alternativa al petróleo

La técnica para producir los nuevos biocombustibles ya existe y se llama "bioliq": "biomasa a líquido". Este combustible se obtiene no sólo de los frutos de las plantas, como los biocombustibles actuales, sino de toda la planta, de madera o restos vegetales en general.

Hasta ahora, los biocombustibles eran una opción limitada, pero con este nuevo desarrollo, podría convertirse en una verdadera fuente de energía. En Alemania, Biomasa de ese tipo existe en cantidad suficiente como para cubrir gran parte de la demanda de combustible: hasta el 30 %.

El potencial de esa "segunda generación" de biocombustibles es grande. Así se constató en un estudio de factibilidad de la Agencia Alemana de Energía (DEA).

Con los nuevos combustibles de biomasa, las emisiones de CO2 a la atmósfera son mucho menores. Si hoy se sustituye un litro de diésel por el biodiésel actual se evitan aproximadamente el 65% de las emisiones de anhídrido carbónico. Con combustible bioliq se puede ahorrar hasta el 90%.
Práctico y económico

En cuanto a los costos, se calcula que con la técnica actual, el combustible bioliq se puede producir a un costo de 80 centavos de euro por litro. Optimizando los potenciales, por ejemplo aumentado el número de plantas de licuefacción, se puede llegar incluso a un precio de 70 centavos de euro por litro.

Además, los combustibles bioliq pueden producirse de tal manera que se adaptan a la técnica actual de los motores, es decir, que éstos no necesitan ser modificados. Por si fuera poco, se pueden distribuir también a través de la infraestructura de estaciones de servicio ya existente.

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27/8/07

Los biocombustibles no son la respuesta

Sembrar cultivos para biocombustibles con el fin de producir combustibles ecológicos para coches podría resultar más perjudicial para el medio ambiente de lo que se pensaba hasta ahora, advierten investigadores del Reino Unido.

En la edición de este mes de la revista Science, investigadores de la Universidad de Leeds y del World Lands Trust, del Reino Unido, presentan los resultados del primer análisis exhaustivo de las emisiones derivadas del uso de biocombustibles.

Según los científicos, el incremento de la producción de biocombustibles para combatir el cambio climático podría despedir nueve veces más dióxido de carbono durante los próximos treinta años que el que despiden los combustibles fósiles.

Los biocombustibles, producidos a partir de combustibles que se extraen de plantas, se describen como la alternativa ecológica a los combustibles fósiles. Uno de los argumentos a su favor es que los cultivos para combustibles absorben dióxido de carbono de la atmósfera a medida que crecen. No obstante, este argumento podría ser erróneo, según los científicos.

El estudio desaconseja la destrucción de bosques para dar espacio a los cultivos para biocombustibles, ya que la tala de árboles produce una emisión inmediata de gases de carbono a la atmósfera, acompañada de una pérdida de hábitats y de fauna y flora.

Los Estados miembros de la UE se han comprometido a reemplazar el 10% del combustible para transportes con biocombustible hacia el año 2020, con el fin de disminuir tajantemente las emisiones de dióxido de carbono y reducir la dependencia del petróleo. Para lograr este objetivo se deberá encontrar un área mayor que la tercera parte de todas las tierras agrícolas de Europa para sembrar cultivos para biocombustibles.

«El estudio muestra que si el objetivo fundamental es reducir las emisiones de dióxido de carbono, los biocombustibles no son la mejor manera de lograrlo», afirma Dominick Spracklen, de la Universidad de Leeds y coautor del estudio. «En realidad, podría producir un impacto contrario en otros lugares del mundo. La cantidad de carbono que se libera cuando se talan bosques para dar lugar a cultivos para biocombustibles es mucho mayor que la cantidad de carbono que despiden los biocombustibles durante un período de treinta años.»

Este estudio es el primero que calcula el impacto de las emisiones de carbono de los biocombustibles en todo el ciclo de la plantación, la extracción y la conversión en combustible. El equipo de científicos comparó a continuación la cantidad de emisiones de dióxido de carbono que se evitaría que entraran en la atmósfera mediante el cultivo de biocombustibles con la cantidad que se evitaría mediante una reducción de la deforestación y la recuperación de los bosques en un período de treinta años.

El estudio también halló que la reconversión de grandes áreas de tierra en bosques proporciona otros beneficios medioambientales, como la prevención de la desertificación y la regulación del clima a nivel regional.

Los científicos recomiendan conservar los bosques y las sabanas existentes y recuperar los bosques y las praderas como modo eficaz para salvar el planeta.

«En la Unión Europea y en Estados Unidos se está haciendo un gran fomento de los biocombustibles como modo de reducir las emisiones de dióxido de carbono. Lo que hacemos aquí tiene un impacto sobre el resto del mundo. A pesar de que los biocombustibles pueden parecer una buena idea en lugares como Europa, tienen un efecto contraproducente si se toma en consideración el resto del mundo», afirmó el Dr. Spracklen.

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